-Di algo no me sentara mal que lo digas. - Los tienes estupendos. Tienes unos pechos de admirar. -¡Que exagerado! Lo fueron pero se han quedado algo blanditos con los hijos y la edad.
Y poniéndose frente a mi cerca enfrente de mi de espaldas al espejo me cogió la mano y se la llevo hasta su pecho. Al hacerlo un tirante del camisón cayo sobre el brazo dejando ver más el pecho.
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